CASA OLIVER

desde 1792

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La Casa Oliver es una casa solariega que perteneció al Coronel Juan Oliver. Se encuentra en la 10 calle 4-19 de la zona 1 en la Ciudad de Guatemala, Guatemala y data de 1792. Fue construida a consecuencia del traslado del Valle de Panchoy al Valle de La Ermita,  asignada en aquella época con la Casa No. 7, calle del Carmen para el Hospital.

Hasta 1948 fue casa de habitación de familias distinguidas, luego se constituyó como parte de los centros educativos para señoritas, siendo uno de los planteles educativos más prestigiosos de la época. Fue declarada Patrimonio Nacional de Clase “A” del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, según Acuerdo Ministerial Número 328-98 del Ministerio de Cultura y Deportes. 

Su estilo Neoclásico es testimonio del desarrollo, costumbrismo y estilo de su época.  Hoy en día alberga al Centro Cultural Mosaico Guatemala y durante el 2022 celebra 230 años de historia. 

historia

Conforme a los archivos encontrados en el Registro de la Propiedad en 1864 el entonces dueño Manuel de Oliver y Asturias, hijo de Juan de Oliver, debido a su muerte es rematada y comprada por el Licenciado José Rodríguez por 22,000 pesos localizada con el No. 7 calle del Carmen para el hospital, midiendo 2,280 varas cuadradas, en el mismo año es comprada por la hija del Lic. José Mariano Rodríguez doña Micaela Rodríguez por 32,000 pesos.40 Año 1880 la señorita Micaela Rodríguez y su vecino Ramón Asturias Taboada, respectivos dueños de las casas Oliver y Taboada y Asturias han convenido botar y construir una pared que los divide con mejores materiales sellando por ambos lados.

El señor Asturias decidió construir un alero sobre todo el grueso de la pared cayendo la gotera sobre el terreno de la señorita Micaela y ella conserva el derecho de medianilla y puede hacer uso de ese derecho.

El 07 de mayo 1932 es vendida a Elena Herrera Dorian por 14,400 pesos americanos por los hermanos Rodríguez Benito; y el 12 Agosto de 1952, a los sobrinos de Elena Herrera por 30,000 quetzales: Rafael Minondo Herrera y al arquitecto Raúl Minondo Herrera.

En 1948 es alquilada a la señorita María Antonieta Peyré dueña del colegio de señoritas Liceo Francés (Casa Taboada y Asturias), para ser usada de internado debido al aumento de población de dicho establecimiento, hasta 1976 que se cierran las puertas a causa de los daños ocasionados por el terremoto de ese mismo año. Habiendo realizado todas las reparaciones requeridas es nuevamente utilizado para servicio educativo de la misma institución para el nivel diversificado. En 1999 se traslada nivel primario para hacer uso de las instalaciones hasta el 2020.

Diseño arquitectónico y características

De estilo neoclásico y algunas características del estilo anterior, las casas de la época son de piedra y ladrillo, y están divididas por enormes paredes. Generalmente de un solo piso y de un estilo posterior al colonial español, su aspecto exterior es el de una fortaleza; internamente tienen gran extensión y posee de 2 hasta 5 patios, dependiendo de la posición y la riqueza de la familia propietaria. Estas residencias son conocidas por el nombre de las antiguas familias descendientes de los conquistadores, además de posteriores inmigrantes y colonizadores españoles que se establecieron allí. Por ello reciben el nombre de casas soleras.

Las habitaciones se ordenaron alrededor de patios porticados. No fue, sino hasta el periodo postindependencia con el ingreso libre de la ilustración y los ideales de libertad y ostentación, que la distribución de los ambientes se modificó.

Las viviendas actuales se distribuyen a partir de tres zonas funcionales: social, dormitorios y de servicios, pero las viviendas de la época colonial usualmente contaban con otras zonas funcionales como: transporte, negocio, recreación y oración.

La distribución usual se daba alrededor de dos o tres patios. En el principal de mayor dimensión y jerarquía se organizaban las habitaciones sociales, de negocios y dormitorios de la familia, en un segundo patio más pequeño se organizaban las habitaciones de servicio, mientras un tercer patio, que en realidad era un jardín, sirvió de lugar de esparcimiento y descanso diario de la familia, principalmente para uso de las mujeres. Algunas casa, como la Aycinena, contaron con otros patios, como por ejemplo el patio donde concurrían la cochera, caballerizas y dormitorio del cochero.

El zaguán no era solamente un lugar de paso, sino una pieza que servía adicionalmente para recibidor de las personas de poca confianza, no cercanas a la familia o de inferior escala social. Por lo que en sus costados se construían bancas de piedra, que servían para la espera y recibimiento. Generalmente los carruajes son conducidos a través de este portal hasta el primer patio.

Al igual que en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el patio principal era el mayor de todos, normalmente, no era un patio de recreo, sino que, servía para el ingreso de los coches o para la carga productos.

Las habitaciones del área social

La habitación principal del área social la constituía el Estrado o Sala principal que servía para realizar las clásicas tertulias. El término "estrado" fue acuñado por Alonso Cobarrubias en 1720, e indica que es el lugar o sala cubierta con la alfombra y demás alhajas del estrado, donde se sientan las mujeres y reciben las visitas, indica además que se coloca en la zona noble de las residencias. Fue una unidad habitacional o un área visualmente delimitada por una tarima, revestimiento o mampara dentro de una sala más amplia.

También indica que en el siglo XVIII, el término va modificándose, pues se va utilizando para designar a las habitaciones de recepción. Es básicamente el lugar ligeramente alto donde se hacía la tertulia que era una actividad que constituía una de las formas usuales de entretenimiento de la sociedad guatemalteca de la época, su cotidianidad y constancia dependía de la apertura de las familias anfitrionas. Se hacían al caer la tarde y usualmente en su realización se segregaban hombres y mujeres dividiendo el espacio por biombos que mostraban la riqueza y buen gusto de la familia. Los invitados eran personas de confianza y familiares, que se acomodaban para platicar, jugar naipes, tomar chocolate en coquitos y comer pan dulce.

Casas como la Aycinena contaron con un gabinete, que era una habitación contigua a la sala principal y al dormitorio principal. Un gabinete servía básicamente como estudio del señor de la casa y en este también se podían recibir a visitas de confianza. Servía también para elaborar o recibir la correspondencia.

Hay que recordar que las ideas ilustradas implicaron el ingreso de otro tipo de libros con escritos muy diferentes a los cristianos. Ser ilustrado, implicaba contar con una buena cantidad de textos, por lo que los gabinetes fueron los precursores o contenedores de las bibliotecas caseras, los armarios para libros como puertas acristaladas se colocaron en estos espacios que nacieron gracias a la ilustración.

Las habitaciones del área de negocios

Era usual que las familias realizaran negocios, pues las riquezas eran generadas a base de transacciones entre redes familiares, esto cuando se hacía para el comercio interno de la Capitanía, o entre estas familias y España cuando se trataba del comercio externo. No existían edificios para empresas privadas de negocios, pues estos se llevaban en casa.

El principal producto de exportación fue el añil, cuyo acopio, antes de ser enviado a España, se hacía en las mismas casas, razón por la cual se contaba con lugares para el guardado y despacho de este producto, o de otros productos que comerciaban.

En los inventarios de los testamentos de los dueños de la familia Taboada y Olivier se describen la existencia de bodegas con zurrones (saco de cuero) que contenían panes de añil (marquetas de este producto a la manera de los jabones actuales), pero los documentos no especifican el lugar exacto de su locación en las casas.

Las habitaciones para dormir

Los dormitorios se colocaban en serie, y se ubicaban a un costado del patio principal. El tamaño de la familia determinaba la cantidad y tamaño de estas habitaciones, se contaba con un dormitorio principal donde dormía el dueño de casa y su esposa, el o los dormitorios de hijas y lo correspondiente a los hijos.

Estos dormitorios se comunicaban unos con otros por medio de puertas las cuales evidenciaban menor jerarquía que las que comunicaban los dormitorios con los corredores. Estas quizá se utilizaban para poder circular entre piezas sin exponerse a la intemperie de los corredores.

Antes del siglo XVIII, los espacios de la casa eran polivalentes, por lo que la intimidad era algo desconocido. Fue a partir de este siglo que los dormitorios fueron cada vez más privados, logrando que la intimidad encontrada su razón de ser en el dormitorio principal.

Las familias aristocráticas en España, acostumbraban a que el matrimonio tuviera habitaciones separadas. Asunto que no sucedió en Santiago y muy difícilmente en la Nueva Guatemala, pues aún en la lujosa casa del marqués de Aycinena, único aristócrata de la región, se dejó únicamente un solo dormitorio principal. Lo mismo sucedió en la Casa Taboada y Oliver. Este dormitorio se colocaba cercano al área social de las casas.

Servicio

Todas las casas debían contar con su patio de servicio hacia el cual daban los cuartos de la servidumbre, habitualmente numerosa, despensa, cocina, con las grandes y peculiares chimeneas antigüeñas, poyo, horno y un espacio para que sirviera de comedor de empleados. Asimismo, una pila para lavado de grandes dimensiones completaba este segundo patio.

 

juan oliver

Juan Oliver nació en España Barcelona hijo de Don Domingo de Oliver y doña Juana de Coppola de Madrid, el señor Oliver debe toda su carrera al ejército que lo lleva a obtener el grado de Teniente en las Guardias de Infantería españolas y posteriormente el grado de Coronel, llegó de las Indias en 1765 como teniente obteniendo el cargo de alcalde mayor de Tuxtla en el período de 1768 a 1778 período en que se casó con doña Josefa Antonia de Olaechea, hija de su socio Sebastián Olaechea afianzando sus alianzas en el comercio de cacao, maíz y trigo.

Los vínculos familiares de Juan Oliver con la familia Álvarez de las Asturias era privilegiado por tener vínculos comerciales y familiares, el señor Ambrosio Rodríguez Taboada albacea de sus bienes y casado con Ana María Álvarez de la Asturias hermana de su esposa además de colindar con la casa de habitación. (Actual Colegio Liceo Francés).

 

FOTOGRALERÍA

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